martes, 9 de diciembre de 2008

Novena Navideña

La propuesta de esta novena navideña es armar el nacimiento durante los nueve días antes de Navidad, meditando así cada una de las figuras principales que aparecen en él y preparando nuestro corazón al nacimiento del Niño Jesús, quien una vez más nos invita a hacernos hermanos en su amor.

La estructura que se presenta es muy sencilla, y así, en familia o en el barrio o en la capilla, cualquiera puede organizar esta novena. Para ello, antes de comenzar la novena es necesario tener preparado el lugar, así como la escenografía básica (cueva, montañas, valles, ríos…) si es ese el estilo de pesebre que se montará.

Oración para todos los días

Aquí estamos, Señor, reunidos en torno a ti, no deseamos nada más sino encontrarte en nuestras vidas; así como te reconocieron Ana y Simeón queremos reconocerte en el niño que nace en Belén.
Prepara nuestros corazones para que recibamos con alegría y compromiso el Reino de Dios que se hace presente entre nosotros, proclamando con todos los ángeles y a través de nuestra vida
“Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.
No cierres tus oídos a nuestra oración para que meditando el misterio de la encarnación,
sigamos más de cerca, con Espíritu de hijos, al crucificado que ha resucitado.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Primer día, 16 de diciembre:

La Virgen Maria

1. Saludo inicia:

Hoy estamos aquí para prepararnos juntos al nacimiento del Señor. Queremos orar
con Él, escuchar su Palabra y meditarla; dejar que sea Él quien nos transforme así
como lo ha hecho con todos los que lo escuchan. Así que dispongámonos a participar
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

Hoy vamos a meditar la figura de María. Ella fue la primera en recibir la noticia del
nacimiento del Salvador; fue la primera en acoger la palabra en su corazón e
interrumpir sus planes por aceptar a Jesús. Escuchemos hoy cómo ella recibió el
Verbo de Dios.

4. Lectura Bíblica. (Lc 1, 26-38):

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada
Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre
llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal
saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios.
Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será
grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de
su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no
terminará jamás».
María entonces dijo al ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?» Contestó el
ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios. También tu
parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia,
se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible».
Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho».
Después la dejó el ángel.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

En esta lectura se nos presenta a María como aquella que está a la escucha de la
palabra, es interpelada por ella y recibe la misión de ser la madre de Dios. Ella, sin
embargo, presenta sus dudas al ángel y recibe la prueba de la maternidad de Isabel
que demuestra que para Dios nada es imposible. ¿Medito yo diariamente la palabra
de Dios? ¿Voy descubriendo la voluntad de Dios para mi vida? ¿Cuáles son las
preguntas que me surgen de la escucha de su voluntad? ¿Es mi respuesta un sí abierto
a recibir a Jesús en mi vida?

6. Oración final y colocación de la figura de la Virgen María en el pesebre:

Te damos gracias, Padre, porque en María nos has mostrado la grandeza de tu amor.
Te pedimos que germine en nosotros la pureza de corazón, y así seamos libres para hacer tu voluntad. Abre nuestros oídos para que escuchemos tu Palabra, y que en nuestros labios esté siempre el sí a punto.


Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

7. Despedida.

El Dios de la Vida, que hizo fecunda la virginidad de María, nos bendiga en el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Segundo día, 17 de diciembre:

San José

1. Saludo inicial:

Queremos escuchar hoy lo que el Señor nos quiere decir. Por eso estamos alegres,
Dios se acerca a cada uno de nosotros y nos habla al oído. Preparemos nuestros
corazones para que sea su voz la que escuchemos, descubriendo su voluntad para
nosotros. Comencemos esta celebración en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

Nos acercaremos en este momento a la figura de José. Seguramente un joven entre
unos veinte y veinticinco años, con las ilusiones de casarse con María. Ellos ya
estaban comprometidos, así que solamente faltaba esperar un tiempo y llevar
adelante los planes como cualquier pareja de su época. Pero las dudas invaden el
corazón de José, quien pone sus preocupaciones en las manos del Señor. Dios no se
hace esperar, y acude a José; la necesidad es mutua: José desea respuestas sobre lo
sucedido y Dios necesita la respuesta de José para poner al Hijo bajo sus cuidados.
Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura del Evangelio.

4. Lectura Bíblica (Mt 1, 18-25):

Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José;
pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.
Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar
discretamente para no difamarla.
Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
«José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu
casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el
nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de
sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del
profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre
Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.
Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó
consigo a su esposa. Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que
puso por nombre Jesús.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

Hemos escuchado que José era un hombre prudente y justo, por lo que no actuó
según su primer impulso sino que prefirió meditar y despedir a María de una manera
discreta. Él no desespera y Dios se le manifiesta encargándole cuidar de su hijo. José no tarda en hacer la voluntad del Señor y al despertarse hace cuanto le ha sido
ordenado.
En cuanto a mi vida: ¿Actúo con prudencia o me dejo llevar por mi primer impulso,
sin pensar y cometiendo actos que en la reflexión posterior me doy cuenta de que
fueron injustos? ¿Medito los acontecimientos de mi vida en oración o es una cosa
separada de la otra? ¿Cuando descubro lo que debo hacer, me pongo manos a la obra
o espero largamente hasta que no tengo más remedio?

6. Oración final y colocación de la figura de San José en el pesebre:

Tu amor, Padre, ha sido conocido por San José, hombre justo y padre fiel;
él ha sido de quien Tú quisiste que Jesús aprendiera el amor paterno,
experiencia que luego relacionó contigo hasta decirte ¡Abba! (¡Papá!).
Ayúdanos a ser comprensivos con los demás, buscando en nuestras relaciones siempre tu justicia, y danos la capacidad de responderte diligentemente, así como José lo ha hecho.
Que en el rostro de los niños sin padre encontremos tu rostro y asumamos esa tarea de ser padres en el Espíritu Santo.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

7. Despedida:

El Dios que nos salva continuamente, quien ha bendecido a José con Jesucristo, nos
bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Tercer día, 18 de diciembre:

La mula y el buey

1. Saludo inicial:

La creación ha sido hecha en Cristo, y por eso es importante que la recordemos en
esta novena. Sobre todo, cuando en estos tiempos se hace tan importante reflexionar
sobre la ecología. Antes de comenzar, hagamos un pequeño momento de silencio y
escuchemos los ruidos que la naturaleza nos brinda.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

San Francisco, creador del pesebre, introduce dos nuevos elementos en la
representación del nacimiento del niño Dios. Son la mula y el buey. El buey, animal
fuerte y fiel, seguramente lo ha deducido, puesto que las narraciones bíblicas nos
hablan de un establo; la mula recuerda aquel animal en el cual se trasladó María
desde Nazaret hasta Belén.
En estos dos animales, se representa toda la armonía de la naturaleza que llega a su
plenitud en Jesucristo. También se nos recuerda que a aquél a quien nadie quiso
recibir en su casa, fue calentado y acogido por estos animales. Escuchemos lo que
nos dice el profeta.

4. Lectura Bíblica. (Is 11,1-):

Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces.
Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría e inteligencia espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yahvé y para respetarlo, y para gobernar según sus preceptos.
No juzgará por las apariencias ni se decidirá por lo que se dice, sino que hará justicia a los débiles y defenderá el derecho de los pobres del país.
Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado.
Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.
El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará.
La vaca y el oso pastarán en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey.
El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora, y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano. No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo en todo mi Cerro santo,
pues, como llenan las aguas el mar, se llenará la tierra del conocimiento de Yahvé.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

Recibir a Jesucristo en la propia vida implica luchar activamente por la paz. La mula
y el buey son expresión de la pobreza en la cual nace Jesús: ¡El Salvador ha elegido
nacer en medio de los más pobres, y en condiciones inhumanas!
El nacimiento de este Rey de la gloria, es una denuncia a todos los atropellos que se
cometen a los hermanos. La naturaleza no podrá encontrarse en paz mientras los
hombres y mujeres no aprendamos a vivir en armonía tanto entre nosotros como con
el resto de la creación. Y para poder ser solidarios debemos comenzar por hacernos
pobres, tanto que seamos libres para proclamar con nuestras vidas que el lobo habita
con el cordero.
¿Doy cabida en mi corazón a Jesús o lo expulso de él con excusas? ¿Soy solidario con
mis hermanos más necesitados? ¿Cómo lo demuestro? ¿Valoro la naturaleza y la
respeto como parte de la creación?

6. Oración final y colocación de las figuras de la mula y el buey en el pesebre:

Al ver a la mula y el buey, Señor, vemos el regalo que nos has hecho en la creación.
Te pedimos perdón por aquellos que con intereses mezquinos cada día acaban con parte de la naturaleza. También te pedimos perdón por nosotros, porque muchas veces no sabemos ser solidarios con quien nos necesita. Danos un corazón de carne, para que sepamos ser misericordiosos y dar nuestro calor humano a los demás.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

7. Despedida:

El Dios creador, que nos recuerda su amor en cada huella de Él que encontramos en
la naturaleza, nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén

Cuarto día, 19 de diciembre:

La estrella de Belén.

1. Saludo inicial:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

Estar atentos a los signos de los tiempos, es vivir en una relación profunda con Dios, nuestros hermanos y el cosmos. Hoy meditaremos sobre la lectura de estos signos en nuestras vidas, recordándolos como aquella gran estrella que anunció el nacimiento del Mesías. La estrella de Belén no es cualquier estrella en el cielo, es el signo que guía hasta encontrar al Salvador que ha nacido, pero solamente pueden darse cuenta de ello los que miran el mundo con ojos que buscan al verdadero Dios. De esta manera, hay muchos detalles en nuestras vidas que nos pueden indicar a este mismo Salvador. No hace falta que sea una estrella de Belén, pero sí que tengamos los ojos y el corazón bien abiertos para que podamos descubrir aquello que nos guía a Jesús.

4. Lectura Bíblica. (Ap 22,12-17):

Dice el Señor: «Voy a llegar pronto y llevo conmigo el salario para dar a cada uno
conforme a su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin. Felices los que lavan sus ropas, porque así tendrán acceso al árbol de la vida, y se les abrirán las puertas de la ciudad. Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.
Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para decirles lo que se refiere a las Iglesias. Yo soy el Brote y el Descendiente de David, la estrella radiante de la mañana.»
El Espíritu y la Esposa dicen: « ¡Ven!» Que el que escucha diga también: « ¡Ven!» El
que tenga sed, que se acerque, y el que lo desee, reciba gratuitamente el agua de la
vida.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

Jesús es la luz, es la estrella radiante de la mañana, es quien nos enseña el rostro del Padre. Su presencia ilumina toda nuestra vida y nos guía para que encontremos el
sentido del amor en plenitud; nos convierte en signos radiantes de su alegría para
que los demás nos vean como esas estrellas que guían hasta Él. Este es el don
gratuito de su amor: su presencia resucitada en el hoy de la historia.
¿Verdaderamente siento a Jesús como la luz de mi vida? ¿Busco ídolos en el cosmos o
busco las huellas de la presencia del Señor que me lleven hasta Él? ¿Soy estrella
radiante para los demás o mi vida es opaca, triste, sin reflejar a Jesús?

6. Oración final y colocación de la estrella de Belén en el pesebre:

Te damos gracias, Señor, porque nos sigues amando, y nos muestras a través de la creación
el camino que nos lleva a amarte. Tu Hijo es la estrella radiante de nuestras vidas, y así, toda la creación se llena de júbilo; el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra:
¡El Salvador ha nacido! ¡Nuestro Rey ha llegado!
Por eso, la alegría se hace presente en la historia, y el pecado es vencido por tu Amor.
Infunde, Padre, ese espíritu de Amor en cada uno de nosotros para que seamos colaboradores de la historia de salvación que nos revelas a cada instante.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

7. Despedida:

Que la alegría de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo nos acompañe siempre y la
llevemos a los demás. Amén

Quinto día: 20 de diciembre

Los ángeles

1. Saludo inicial:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

En la actualidad mucha gente habla de los ángeles, pero los presenta como seres
mágicos, celestiales, que son capaces por ellos mismos de dar el bien o el mal. La
visión cristiana es diferente. Los ángeles aparecen en la Biblia como aquellos seres
que llevan una buena noticia de Dios a los demás, comprometen a los destinatarios
del mensaje y los van protegiendo de los peligros que los amenazan. Así, los ángeles
aparecen ante los pastores y anuncian a los más pobres el nacimiento de Jesús.
Escuchemos el relato.

4. Lectura Bíblica. (Lc 2,8-14):

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban
para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados.
Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena
noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de
David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo
reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un
pesebre.». De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y
alababan a Dios con estas palabras: «Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la
tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.»
Palabra del Señor.

5. Meditación:

En el lenguaje cotidiano, cuando a alguien se lo compara con un ángel es porque ha
hecho el bien a otro, y refleja en su vida el amor de Dios. Los ángeles van a anunciar a los más pobres la buena noticia del nacimiento de Jesús; son portadores de alegría y les muestran el camino a los demás para encontrar esta alegría. El coro celestial invita a glorificar a Dios con la paz, y esta no es una invitación particular para unos pocos, sino a todos los hombres porque el Señor los ama.
¿Soy portador de buenas noticias para los demás? ¿Creo y celebro verdaderamente la
buena noticia del nacimiento de Jesús? ¿Soy constructor de la paz que glorifica al
Señor?

6. Oración final y colocación de la figura del ángel en el pesebre.

Tú has enviado, Señor, tu ángel para que camine delante de nosotros, protegiendo nuestros pasos y guiándonos hacia tus caminos; te sirves de ellos para anunciarnos buenas noticias.
Enséñanos a ser buena noticia para los demás, a hacer el bien sin ninguna restricción,
así construiremos la paz con nuestros hermanos y haremos realidad el Reino de Dios entre nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

7. Despedida:

Dios que nos envía a anunciar su redención a todos nuestros hermanos, nos bendiga
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Sexto día, 21 de diciembre:

Los pastores y las ovejas

1. Saludo inicial:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El día de hoy queremos unirnos a todos los hombres y mujeres que tienen un corazón
sencillo, porque ellos son capaces de descubrir en medio de sus vidas las
manifestaciones de Dios. Jesús lo ha afirmado al decir: “Bienaventurados los puros
de corazón porque ellos verán a Dios”. En un momento de silencio busquemos a Dios
que se hace presente en medio de nosotros, en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

Los pastores representan a los pobres del pueblo de Israel, a aquellos que tenían su
corazón puesto en el Señor y que vivían desde las necesidades de cada día que Dios
es quien salva. El rey David había sido un pastor, y Yahvé lo llamó para ser rey de
Israel; los pastores del tiempo de Jesús son los primeros llamados a descubrir al Rey
de la Gloria. Este paralelo indica cómo el Reino de Dios se manifiesta en primer lugar y se construye desde los humildes. Escuchemos el relato del evangelio y pensemos si nos identificamos con estos pastores.

4. Lectura Bíblica. (Lc 2,15-20):

Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:
«Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado
a conocer.» Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido
acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del
niño. Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que
decían.
María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en
su interior.
Después los pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían
visto y oído, tal como los ángeles se lo habían anunciado.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

El pobre cree y actúa según su fe, puesto que para él la esperanza está en el Señor.
Muchas veces nos llenamos de tantas cosas que dejamos de ser pobres y comenzamos
a ser ricos en ideas, cosas, poderes… El pobre no da muchas vueltas y se pone
rápidamente en camino, a ver según lo que le ha dicho el ángel, y no se queda con su
fe, sino que la comparte con los demás.
Hay dos partes importantes de nuestra fe: oír y ver. Necesitamos escuchar el
evangelio, creerlo y luego ir corriendo a ver, a vivirlo, a tener la experiencia de
abandonarnos en los brazos del Padre. Así, tendremos razones para alabar y glorificar
a Dios, de lo contrario, nuestras alabanzas serán vacías, sin una base de la propia
vida.
¿Creo con un corazón pobre o estoy lleno de tantas cosas que no me permiten creer
en la buena noticia de Jesucristo? ¿Vivo realmente mi fe o está divorciada mi vida de
la fe? ¿Mi alabanza a Dios surge de la propia experiencia de la salvación? ¿Me dejo
cuestionar mi forma de vivir la fe o estoy aferrado a una fe rígida, dejando pasar de
largo al Señor de la Vida?

6. Oración final y colocación de las figuras de los pastores y las ovejas en el
pesebre:

En los más pobres de tu pueblo, Señor, tú manifiestas la grandeza de tu amor.
Danos un corazón pobre y humilde, como el de los pastores a quienes tus ángeles
anunciaron el nacimiento de tu Hijo; para que te podamos reconocer en los más
necesitados de nuestra historia, y, atendiendo su clamor, imitemos tu amor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

7. Despedida:

El Dios que enaltece a los humildes, nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén

Séptimo día, 22 de diciembre:

Las mujeres y los niños

1. Saludo inicial:

Ya se acerca la fiesta del nacimiento del Niño Dios, y cuando es el cumpleaños de
alguien, usualmente le llevamos un regalo. Preparemos ese regalo que somos
nosotros mismos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

En un pesebre siempre hay, junto con los pastores, mujeres y niños que corren hacia
el lugar donde ha nacido el Mesías. Y es que la vida de Jesús fue un constante
reivindicar la situación femenina e infantil en la sociedad judía: para ellos, las
mujeres y los niños eran menospreciados y no se los tomaba en cuenta. Jesús, por su
parte, asumía la salvación de toda la humanidad y por ello se acercaba sin temor a
niños y mujeres. De hecho, el encargo más importante, anunciar la resurrección, fue
dado a las mujeres.
Meditemos sobre las relaciones que tenemos con mujeres y niños, a la luz de este
Evangelio.

4. Lectura Bíblica. (Lc 1,39-56):

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada
en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: « ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a
mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que
se cumplirían las promesas del Señor!»
María dijo entonces:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
porque se fijó en su humilde esclava,
y desde ahora todas las generaciones me dirán feliz.
El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí:
¡Santo es su Nombre!
Muestra su misericordia siglo tras siglo
a todos aquellos que viven en su presencia.
Dio un golpe con todo su poder:
deshizo a los soberbios y sus planes.
Derribó a los poderosos de sus tronos
y exaltó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos,
y despidió a los ricos con las manos vacías.
La Arquidiócesis en estado de Misión 38
Socorrió a Israel, su siervo,
se acordó de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.

5. Meditación.

Una mujer embarazada y su hijo en el vientre han reconocido la maternidad divina
de María. La sensibilidad femenina ha sido capaz de descubrir aquello que estaba
oculto. Y María reconoce la acción del Señor en la vida de los que son socialmente
marginados con el canto del Magníficat. La servicialidad, la humildad, la sencillez, la apertura a la vida, el fiarse de la mano de Dios… todas estas son cualidades que se encuentran presentes en el corazón de la madre. Y si queremos ser verdadera imagen
de Dios, debemos procurar tener un espíritu de niños, libre de prejuicios y dispuesto
para amar.
¿Me relaciono con las mujeres, niños y hombres desde el machismo propio de mi
cultura, o trato de expresar otro tipo de relaciones? ¿Soy capaz de reconocer las
cualidades femeninas de aquellas que me rodean? ¿Encuentro en los niños esa imagen
de Jesús niño?

6. Oración final y colocación de las figuras de las mujeres y los niños en el
pesebre.


Señor, Dios de nuestras vidas, te damos gracias porque has sido para nosotros Padre y Madre,
cuidándonos a cada instante, llenándonos de dones para vaciarnos, como las madres, en los demás.
Danos un espíritu libre, sencillo y disponible a amar, a quien sea y dónde sea, para que, como niños pequeños, nos dejemos conducir por ti y así hagamos realidad la fraternidad
a la cual nos invitas.
Por Jesucristo nuestro Señor.

7. Despedida:

Dios que es fuente de verdadera humanidad, nos bendiga en el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Octavo día, 23 de diciembre:

Los Reyes Magos en camino

1. Saludo inicial:

Ya se va acercando la fiesta de la Navidad, y cada día que se acerca, pensamos en los
regalos que vamos a dar a nuestros familiares y amigos. Tomémonos este ratito para
recibir el regalo que Dios nos quiere dar, que es su Palabra, y démosle también un
pequeño presente, nuestra adoración. Hagámoslo en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

La tradición cristiana nos ha pintado a los tres reyes magos como aquellos hombres
sabios que siguen los signos de los tiempos, una estrella brillante en el cielo, y así encuentran a Jesús en el pesebre. Simbolizan estos reyes paganos que la salvación de Jesús ha llegado para todo el mundo, judíos y no judíos. Melchor, Gaspar y Baltazar le dan como presente al niño aquello que era considerado muy valioso para ellos:
oro, incienso y mirra. Escuchemos qué nos dice el relato bíblico sobre estos tres
hombres.

4. Lectura Bíblica. (Mt 2,1-12):

Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que
venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: « ¿Dónde está el rey de los
judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a
adorarlo.»
Herodes y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto. Reunió de inmediato
a los sumos sacerdotes y a los que enseñaban la Ley al pueblo, y les hizo precisar
dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, pues así lo
escribió el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña
entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi
pueblo, Israel.
Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se
les había aparecido la estrella. Después los envió a Belén y les dijo: «Vayan y
averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme,
porque yo también iré a rendirle homenaje.»
Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense: la
estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo
sobre el lugar donde estaba el niño. ¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez a
la estrella! Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.
Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su
país por otro camino.

Palabra del Señor.

5. Meditación:

Los Magos van en primer lugar a donde los poderosos de Israel, pensando que el niño
Jesús había nacido allí, ¿de qué otra forma podía ser si estaban buscando al rey del
universo? Pero Dios nos sorprende al elegir otro lugar para dejarse encontrar: Belén
de Judá, un pequeño pueblo que era despreciado por todos menos por el profeta. En
nuestras vidas, buscamos el poder de Dios en grandes manifestaciones, pero no nos
damos cuenta de que Él actúa por medio de los pequeños. Los Magos se pusieron en
camino y del palacio llegaron a una casa pobre; allí encontraron a María con el niño.
¿Dónde estás buscando la presencia de Dios en esta Navidad? ¿Te has puesto en
camino, como los magos, o sigues instalado en el palacio de la comodidad, de la
separación del otro…? ¿Por medio de qué signos de la actualidad te está invitando
Jesucristo a seguirlo?

6. Oración final y colocación de las figuras de los Reyes en camino en el pesebre:

Ven Espíritu de Dios a mi corazón, no veas lo sucio que pueda haber en él
y ayúdame a limpiarlo; dame ojos nuevos para poder reconocer tu presencia
allí, donde nadie piensa que puedas estar; dame pies nuevos para salir de mi palacio
y caminar, como los Magos, hasta tu pequeña casa de Belén.
Te doy gracias, porque cada día haces nueva mi existencia, y así me haces testigo de tu amor con los hombres. Que mi oro, mi incienso y mi mirra, sean mi corazón, mi misericordia y mi acción.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

7. Despedida:

El Señor que nos pone en camino hacia su encuentro, nos bendiga en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Noveno día, 24 de diciembre:

El Niño Jesús

1. Saludo inicial:

Esta noche es nochebuena y mañana es Navidad. Hoy se reúnen las familias para
cenar juntos y abrir los regalos. También es tradición colocar juntos el Niño Jesús en el Pesebre, llenando de contenido esta fiesta. Tomemos unos minutos y
reflexionemos el sentido del acontecimiento que estamos celebrando en el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se canta Cantemos, cantemos.

2. Oración para todos los días.

3. Presentación del personaje del día:

Jesucristo es la verdadera razón de esta fiesta. La Navidad es el nacimiento de Jesús, y decir que Dios se ha hecho hombre, es afirmar que no es un Dios lejano sino que ha querido asumir todos “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres” de todos los tiempos, “sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”.
Escuchemos la narración del nacimiento de Jesús según el Evangelio de San Lucas.

4. Lectura Bíblica. (Lc 2,1-7):

Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía
proceder a un censo en todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino
gobernador de Siria.
Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal.
José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la
ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió
con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto, y dio a luz a su
hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había
lugar para ellos en la sala principal de la casa.
Palabra del Señor.

5. Meditación:

Ante el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, no se puede hacer más que callar
y dejar que hable en nuestro corazón. Por ello, guardemos unos minutos de silencio y
contemplemos al niño que hemos encontrado envuelto en pañales y acostado en un
pesebre.

6. Oración final y colocación de la figura del Niño Jesús en el pesebre:

Querido Niño Jesús, así comenzábamos nuestras cartas a ti cuando éramos pequeños,
hoy queremos decírtelo porque hemos encontrado la grandeza de tu amor por nosotros.
En nuestro caminar, nos hemos apartado de ti, pero hoy queremos descubrirte de nuevo,
recibirte y seguirte por donde nos lleves, porque reconocemos que Tú eres el Señor del universo, el Rey de la Gloria por siempre. Amén.

7. Despedida:

El Dios de la Vida, que nos ha regalado al niño Jesús para nuestra redención, nos
bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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