miércoles, 10 de diciembre de 2008

El milagro de Navidad

Habían dado las vacaciones de navidad. En la función del colegio todos los padres aplaudían a sus hijos con alegría y entusiasmo. Alba se había vestido de pastorcilla y estaba muy contenta. A sus tres años, era la primera vez que actuaba delante de tanta gente y eso le ponía algo nerviosa, sin embargo todo su texto lo recito muy bien y sin equivocarse. Aunque no viera a sus amiguitos por unos días, Alba estaba feliz, era la época del año que mas le gustaba.

Le gustaba ver las luces de las calles alumbradas, y pasar a comprar castañas calentitas en el puesto que hacia esquina, era el de la señora Clara.

Faltaban dos días para Navidad, desde la ventana se podía ver como la blanca nieve había cubierto todos los arboles, las calles, los tejados, todo estaba nevado. Dentro de casa había un ambiente muy navideño que Alba y sus papas se habían encargado de crear.
Había adornos de navidad por todas partes.

Alba estaba muy contenta porque su abuela había ido a pasar esos días con ellos. Su abuela se llamaba Ana, y era una persona bondadosa, honesta y comprensiva; era genial y la adoraba. Sabia las historias mas bonitas e impresionantes que nadie podía imaginar, y cuando Alba tenia un problema su abuela siempre estaba allí con la mejor solución. La quería muchísimo y se lo pasaban de maravilla cada vez que estaban juntas.

Su abuela y ella habían pasado la tarde jugando, haciendo vestidos para sus muñecas y contando adivinanzas. Sin embargo Alba estaba triste, pensaba que esas eran sus peores navidades y ni siquiera su abuela podría ayudarla. Sus papas no estaban en casa y seguramente no pasarían esas navidades con ella.

Antes de acostarse, su abuela, le contó un bonito cuento de Navidad, en el que decía que si pides un deseo con todas tus fuerzas se cumple gracias al milagro de la Navidad. Cuando terminó el cuento, le dio un beso muy grande de buenas noches a su abuela y pidió su deseo con todas sus fuerzas, igual que en la historia que le acababa de contar su abuela. Este era que sus papas volvieran pronto.

A la mañana siguiente se despertó algo confusa, oía hablar en el salón y a la vez alguien que lloraba. Cual fue su sorpresa al ver que allí estaban sus papas y sus abuelos muy contentos. Su mama le dio un beso a Alba y le dijo:

Cariño, este es Alejandro, tu hermanito

Alba lo miro y pensó que era el bebe mas bonito que había visto nunca. Pronto entendió quien era al que había oído llorar. Eran las mejores navidades que había pasado y se dio cuenta una vez mas que su abuela tenia razón: El Milagro de la Navidad existe.

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